Puente de Gundián

5360322687_95cd9eec6e_b

A veinte kilómetros de Santiago, camino de Orense, nos topamos con el río Ulla que, ya en este tramo, y hasta su desembocadura en Carril, es un río majestuoso.

Sobre él, y a muy poca distancia unos de otros, se alzan cuatro puentes, testigos de cuatro épocas; pero sin duda, el más bello es el puente de Gundián, que soporta la vía férrea Santiago–Ourense.

No es el más largo –sólo tiene 219 metros– ni el más alto, honor que ostenta el nuevo viaducto de la línea de alta velocidad, pero los 86 metros de altura hasta las oscuras aguas del río son más que suficientes para tener una panorámica de la zona, de gran belleza.

Construido a mediados del siglo pasado, los operarios, que llegaron a trabajar en tres turnos, tardaron doce años en rematarlo con un presupuesto de poco más de un millón de las antiguas pesetas. Seis mil euros.

Su estética y la zona en que se halla ubicado, lo hacen destino de muchos viajeros: Los que buscan un paseo apacible, los que quieren captar la belleza de la zona con su cámara, y en los últimos tiempos, también los amantes de los deportes de riesgo, ya que el vano central marcado, primero, por una esbelto arco de hormigón armado, y luego, por dos paredes verticales de cuarcita, es el lugar idóneo para practicar el puenting o el goming.

El puente de Gundián es, sin duda, uno de los más bellos de Galicia.

Palabras clave: Puente, Gundián, río Ulla, puenting, goming, vía férrea.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *